¿Qué son las inyecciones de hierro?

La deficiencia de hierro es la causa más común de anemia en los Estados Unidos, según el Consejo Nacional de Acción contra la Anemia. En muchos casos, el problema puede ser corregido por cambios en la dieta o tomando suplementos orales de hierro. En algunos casos, sin embargo, la mejor manera de corregir la deficiencia de hierro es a través del uso de inyecciones de hierro. Las inyecciones pueden administrarse intramuscularmente, en las nalgas o por vía intravenosa (IV). Ambos tipos deben ser administrados por personal médico capacitado.

Los suplementos orales de hierro se usan a menudo para aumentar los niveles de hierro, pero las tabletas orales de hierro pueden causar efectos secundarios incómodos, como malestar estomacal y estreñimiento. Para las personas que necesitan hierro adicional pero son incapaces de obtener lo suficiente por vía oral, el médico puede sugerir inyecciones de hierro. Estas inyecciones se pueden administrar ya sea en un músculo o por vía intravenosa, y son una manera eficaz de obtener fluido rico en hierro directamente en el cuerpo. Estas inyecciones ayudan al cuerpo a construir los glóbulos rojos más rápidamente que otras formas de hierro, y también son útiles para las personas que no son capaces de absorber hierro debido a la medicación que están tomando o por otras razones. Esta es la mejor forma de suplementación para cualquier persona que tenga un problema serio con la anemia.

Hay tres tipos principales de inyecciones de hierro. El que se da a un paciente está determinado por sus problemas médicos y su condición física. El tipo de inyección más comúnmente utilizado es el dextrano de hierro, que tiene la ventaja de poder administrarse como una sola dosis grande. El dextrano de hierro está disponible tanto en formulaciones intramusculares como intravenosas.

Para las personas que no pueden tolerar dextrano de hierro, ferumoxytol es una forma más nueva de hierro inyectable, dado en forma intravenosa solamente. Este hierro se administra en dos dosis, de tres a ocho días de diferencia. No toma tanto tiempo administrar ferumoxytol como lo hace para administrar dextrano de hierro, y generalmente es bien tolerado y efectivo.

El tercer tipo de inyección de hierro se conoce como una inyección de carbohidratos, porque incluye una forma de azúcar junto con la suspensión de hierro. Las dos soluciones que entran en esta categoría son la sacarosa de hierro y el gluconato férrico. Ambos se administran en una serie de múltiples dosis pequeñas, y se administran sólo en forma intravenosa. Éstos no causan ninguna reacción alérgica en pacientes pero requieren muchos viajes al doctor para la administración de los IVs.

Las reacciones alérgicas son posibles con el hierro dextrano y las inyecciones de hierro de ferumoxytol, incluyendo la anafilaxia, que puede poner en peligro la vida. Otros posibles efectos secundarios de los tres tipos pueden incluir náuseas, mareos, rubor, dolor muscular, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos, caída de la presión arterial e inflamación o dolor en el lugar de la inyección. La gravedad de los síntomas varía de persona a persona. A pesar de los posibles inconvenientes, para aquellos que los necesitan, las inyecciones de hierro pueden ser beneficiosas, incluso para salvar vidas, y vale la pena tener que soportar algunas molestias.